lunes, 20 de febrero de 2017

Reformas Constitucionales: Funesta Reforma Constitucional



Reformas Constitucionales

FUNESTA REFORMA CONSTITUCIONAL

Dr. Mario David García
El desastroso proyecto de reforma jurisdiccional, en la Constitución Política de la República está en manos del Congreso, mientras se producen presiones y encubiertas amenazas de “los expertos” de Naciones Unidas, gobiernos amigos e instituciones locales.
Se repite que son necesarios jueces “idóneos e imparciales”, lo que explicaría la visita al Congreso del Jefe de CICIG (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala) acompañado del Procurador de Derechos Humanos. Pero, por más que se recurra al maquillaje, no deja de ser una procaz coacción a los congresistas.
Para comenzar, el trillado término idóneo (“adecuado y apropiado para algo”), denota una miseria idiomática persistente al hablar de juzgadores.Habrá que sustituirlo por exigencias más claras y concretas para este tipo de funcionarios públicos: entereza, dignidad, decoro y templanza. Así como un suficienteconocimiento del derecho, que por cierto parece no importarle a nadie, al igual que la solvencia patrimonial que excluya la desesperada necesidad de dinero.
Para seleccionar jueces hay una variedad de formas: Elección por voto popular, nombramiento por “autoridad competente” que puede ser el Organismo Judicial, el Legislativo, el Ejecutivo, o interacción de éstos; o bien un órgano ad hoc, como el propuesto Consejo de Administración Judicial. Esta fórmula aparece en la Constitución Española (1978), la italiana (1948) y la de la cuarta república francesa (de 1946).
En el caso del Consejo de Administración Judicial planteado aquí, es de vulgar populismo conformarlo con Jueces de Paz, Primera Instancia y Magistrados de Sala; y todavía peor, llegar al ofensivo disparate de integrara tres profesionales “de diferentes disciplinas”,escogidos por el resto demiembros del mismo Consejo. Una peor forma de cómo se seleccionaban magistrados en las comisiones de postulación, asegurando ahora más compadrazgos, más mafia, más corrupción.
Por elemental sentido común quienes examinen candidatos para magistraturas tienen que acreditar una preparación jurídica de un nivel más alto que los examinados, que a su vez deben acreditar una sólida formación en derecho. En Sao Paulo, Brasil, el Superior Tribunal de Justicia somete a los candidatos a un examen que incluye la elaboración de una sentencia de un caso hipotético o de archivo.
Otra necedad de “las reformas”, es pretender que mágicamente, por la sola ampliación de los períodos jurisdiccionales, o incremento del número de magistrados, se evitará la corrupción en las Cortes o será más recta la aplicación de la ley.
Finalmente, si la independencia, impartialidad e imparcialidad son requerimientos para jueces y magistrados, también lo son para legisladores. Por lo que resultadeplorable el activismo político del Jefe de la CICIG y peor todavía, que se exhiba junto al Procurador de Derechos Humanos, quien ostenta el cargo por un vergonzoso y punible tráfico de influencias.

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